Descripción
Frank McCourt recuerda su infancia en Limerick, Irlanda, en los años treinta y cuarenta, tras el regreso de su familia desde Nueva York. Con la voz del niño que fue, relata el hambre, la enfermedad, un padre que bebe lo poco que gana y una madre que lucha por sacar adelante a sus hijos. Lo extraordinario es el tono: pese a la dureza, hay humor, ternura y una mirada sin rencor. Ganó el Premio Pulitzer y es una de las memorias más leídas del siglo XX. Para lectores de autobiografía y relatos de vida.







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